La Internacional Antifascista de Educación (IAdE) no tiene financiación externa. No dependemos de subvenciones, empresas ni partidos. Nuestra fuerza nace del compromiso, la colaboración y el trabajo voluntario de quienes creemos en una educación pública, democrática y antifascista.
Mantener nuestra independencia es, también, una forma de resistencia.
